¿Es normal que los bebés recién nacidos vomiten la leche?

alimentación recién nacido

Los vómitos son un síntoma frecuente en Pediatría y pueden aparecer por muchas causas.

Hay que prestar atención a los vómitos porque pueden indicar una afección más grave

Sara Cabrero
Se lee en 3 minutos

El vómito se define como la expulsión forzada del contenido gástrico por la boca. Es un síntoma frecuente en Pediatría y puede ser la causa principal de una afección más compleja. Por ello, su presencia debe alertar al experto pues, aunque generalmente es banal, también pueden ser la forma de presentación de una enfermedad grave o por lo menos relevante.

Los vómitos pueden aparecer por muchas causas como:

  • Infecciones de los oídos, de la garganta, catarros, etc.
  • Gastroenteritis o diarrea
  • Irritación del intestino por diversas sustancias (medicamentos, alimentos, alergias, etc.)
  • Enfermedades propias del aparato digestivo

No obstante, en el caso concreto de que el bebé vomite leche tras las tomas se considera normal durante los seis primeros meses. De hecho, a este efecto no se le conoce como vómito, sino como regurgitación o reflujo gastroesofágico. No suele ser grave y se torna menos frecuente a medida que el bebé crece.

En los lactantes, el anillo de músculos entre el esófago y el estómago, el esfínter esofágico inferior, no ha madurado por completo y, por tanto, hace que regurgite el contenido del estómago. Así, además de la inmadurez del organismo, hay otros motivos que facilitan la regurgitación:

  • Ingesta rápida
  • Deglución de aire
  • Sobrealimentación

Por otro lado, los vómitos ocasionales también pueden ser normales, pero los vómitos reiterados no lo son. Es por esta razón que “el pediatra debe estar alerta para establecer el complejo diagnóstico diferencial y no debe asumir simplemente que todos los lactantes que vomitan tienen reflujo gastroesofágico”, insiste la Asociación Española de Pediatría (AEP).

¿Es grave que un recién nacido vomite leche?

Como hemos comentado anteriormente, las regurgitaciones son normales y, en general, no presentan gravedad. No obstante, la AEP indica que hay que preocuparse en los siguientes escenarios:

  • El bebé menor de 3 meses y ha vomitado más de dos o tres tomas
  • Si el niño vomita mucho, no tolera sólidos, ni líquidos o vomita aunque no tome nada
  • Los vómitos son bruscos y violentos o se acompañan de decaimiento inmediato al vómito
  • Presenta algunos de estos síntomas: fiebre superior a los 38,5 ºC o dolor abdominal o de cabeza importante y constante
  • Cuando hay síntomas que pueden indicar deshidratación: adormecimiento, saliva escasa, llanto sin lágrimas, ojos hundidos u orina poco
  • Si los vómitos son verdosos, contienen sangre o parecen posos de café

¿Cómo combatir los vómitos de niños en casa?

Ana Peñalba y Paula Vázquez, de la sección de Urgencias Pediátricas del Hospital Gregorio Marañón, recomiendan seguir estas indicaciones si nuestro hijo vomita:

  • Evitar la deshidratación ofreciéndole líquidos azucarados (zumos, agua) en cantidades pequeñas, aproximadamente, una cucharada cada cinco minutos
  • En caso de diarrea, es preferible utilizar soluciones de rehidratación de venta en farmacias. En este sentido, desaconsejan las soluciones caseras, como la limonada, ni refrescos comerciales
  • Antes de seguir administrando líquidos, hay que comprobar la aceptación por parte del niño. Si los líquidos son bien tolerados, se puede aumentar la frecuencia paulatinamente
  • Una vez tolere bien los líquidos se le puede ofrecer comida (nunca forzándole) en pequeñas cantidades

En este sentido, ambas expertas señalan que “el peligro de deshidratación es mayor cuanto más pequeño es el niño”.

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