¿Qué hacer cuando un recién nacido tiene hipo?

hipo

El hipo es un trastorno muy común en los bebés y no suele necesitar atención médica.

Aunque el hipo no se puede prevenir, suele aparecer cuando el pequeño traga aire en exceso

Sara Cabrero
Se lee en 3 minutos

El hipo es un trastorno muy común en los bebés. Se trata de un acto reflejo que consiste en una contracción brusca y espasmódica del diafragma, que empuja el aire en los pulmones causando el cierre de las cuerdas vocales y produciendo un ruido característico. En la mayoría de los casos, el hipo no supone repercusión alguna para la salud y, por tanto, no precisa atención médica.

"Los episodios cortos de hipo son comunes en niños sanos y no requieren atención médica, pero cuando es crónico, es un hecho raro que puede llegar a ser debilitante para el paciente", explica la Asociación Española de Pediatría (AEP).

El hipo es normal y puede presentarse incluso antes de que el bebé nazca, principalmente en el tercer trimestre del embarazo, según detalla la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Además, al ser una acción refleja, no se puede prevenir o controlar, como a veces ocurre con la tos o los estornudos. Tampoco parece que este síntoma sirva como función protectora ni desempeñe ninguna función fisiológica, indica el médico de familia M.C. Goñi Murillo.

Existen tres tipos de hipo en función de su duración que se clasifican en:

  • Hipo transitorio: episodio de segundos o minutos de duración.
  • Hipo persistente: aunque no hay una definición clara, casi todos los autores lo definen como aquel con una duración mayor de 48 horas.
  • Hipo recurrente: son episodios de hipo, generalmente algo más duraderos que el transitorio, y repetidos con elevada frecuencia.

Los dos últimos son los más preocupantes y los que pueden limitar incluso las actividades cotidianas de los pacientes, llegando a ocasionarle síntomas de malnutrición grave, insomnio, dehiscencia de heridas quirúrgicas, etc.

Consejos para quitar el hipo a los recién nacidos

Como hemos comentado anteriormente, el hipo es un trastorno común entre los más pequeños y rara vez hay que preocuparse. En la mayoría de las crisis de hipo transitorio se desconoce cuál es su causa, pero en la mayoría de los casos se produce después de una crisis de llanto, tras una regurgitación o cuando el niño come demasiado rápido. Todas ellas son situaciones en las que el niño traga mucho aire y ese exceso de gas en el estómago motiva el hipo.

Para contener el hipo, los expertos recomiendan:

  • Reducir las cantidades de comida y el tiempo de ingesta
  • Sacar los gases con pequeños golpecitos en la espalda
  • Revisar la tetina del biberón porque hay diseños que absorben más aire

En el caso de los más mayores, la SEMG comparte otros remedios para su desaparición, pero recuerda que el hipo es incontrolable y, por ello, su utilidad es "incierta":

  • Toser o estornudar
  • Dar un golpe en la espalda
  • Respirar dentro de una bolsa de papel
  • Flexionar las rodillas sobre el tórax
  • Estar en apnea el máximo tiempo posible

Por otro lado, insiste que en los casos de hipo persistente y/o recurrente es necesario que el médico especialista realice una historia clínica detallada del paciente, una exploración física completa y pruebas complementarias dirigidas para llegar al diagnóstico.

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