Varices esofágicas: causas y tratamiento

varices esofágicas

Las varices esofágicas no suelen tener síntomas hasta que se produce un sangrado.

Las varices esofágicas son venas dilatadas que se encuentran en la parte final del esófago

Andrea Pérez
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¿Sabías que también existen varices en el esófago? Desde luego distan bastante de la patología visible que todos conocemos y que se suelen ver en las piernas. En este artículo, los expertos nos explican qué son las varices esofágicas, por qué aparecen y cómo curarlas.

“Las varices esofágicas son venas anormalmente dilatadas que se encuentran en la parte final del esófago, por las que circula parte de la sangre que en condiciones normales debería pasar a través del hígado”, explican Rafael Bañares y Cristina Ripoll del Servicio de Medicina de Aparato Digestivo del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.

Los especialistas señalan que el principal problema de estas varices es el riesgo de rotura, que puede ocurrir si la presión en el interior de la variz supera la resistencia de su pared. “La hemorragia por rotura de varices esofágicas es habitual y supone una grave complicación. De tal forma que la posibilidad de morir como consecuencia de la hemorragia es del 20 por ciento“, afirman.

Causas de las varices esofágicas

Según el artículo ‘Varices esofágicas’ de Parswa Ansari, la principal causante de las varices esofágicas es la hipertensión portal. Ansari indica que la vena porta es la que lleva sangre al hígado desde los intestinos y otros órganos abdominales como el bazo, el páncreas y la vesícula biliar.

“La hipertensión arterial en la vena porta se denomina hipertensión portal y la causa más frecuente de hipertensión portal es la cicatrización del hígado debida a cirrosis“, concreta

Cuando los vasos se dilatan y se vuelven “tortuosos”, se transforman en venas varicosas en el esófago (varices esofágicas) o en el estómago (varices gástricas). Por la fragilidad de los vasos tienden a sangrar, que es el principal síntoma de esta patología.

Tratamiento de las varices esofágicas

Bañares y Ripoll apuntan diferentes tratamientos según la situación clínica del paciente. Estas son las tres opciones:

  • Pacientes con varices esofágicas que no han sangrado: si al hacer una endoscopia se encuentran varices esofágicas de gran tamaño, es necesario administrar betabloqueantes. “Estos medicamentos actúan a través de una disminución de la presión de las varices y reducen de manera considerable el riesgo de hemorragia y el de fallecimiento”, señalan. En el caso en que no se puedan administrar porque no se toleran (en personas con insuficiencia cardiaca o enfermedad respiratoria grave) se puede optar por la ligadura endoscópica. Esta técnica estrangula las varices con unos aros de goma para intentar reducir su tamaño o hacerlas desaparecer.
  • Para los que tengan hemorragia por varices: lo principal es controlar la hemorragia y prevenir complicaciones. Para ello, los médicos pueden administrar medicinas para reducir la presión de las varices o realizar directamente una ligadura endoscópica.
  • Prevención de nuevos episodios de hemorragia por varices. Cerca del 70 por ciento de pacientes que han sangrado lo volverán a hacer. Por esta razón, los especialistas recomiendan el tratamiento con medicinas y el tratamiento endoscópico. Además, en pacientes con hemorragias de repetición se debe recomendar la realización de una derivación portosistémica. “Es importante destacar que en pacientes con hemorragia por varices y enfermedad hepática avanzada debe plantearse la posibilidad de recomendar trasplante hepático si no existen contraindicaciones”, concluyen.

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