¿Vitamina para la piel? Descubre cuáles son esenciales

La nutrición y los hábitos sanos influyen en la salud de la piel

Proporciona vitaminas a tu cuerpo con una dieta saludable y a partir de serums y cremas

Un estilo de vida saludable retrasa el envejecimiento de la piel y previene enfermedades cutáneas

Sara Cabrero
Se lee en 4 minutos

La piel es el órgano más extenso del cuerpo y el único que siempre está en contacto directo con el exterior. Para que luzca cuidada y actúe de barrera frente a los agentes dañinos, recuerda incorporar todas las vitaminas esenciales para la epidermis con una dieta saludable y con cremas y serums que aporten estos nutrientes.

La vocal de Dermofarmacia del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza, Beatriz Saralegui, insiste en que además de cuidar la piel con cosméticos y usar protector solar durante todo el año, también “conviene tomar frutas y verduras de la temporada, de muchos colores, ya que su alto contenido en vitaminas permite limpiar y recuperar los tejidos de los efectos nocivos”.

Vitaminas esenciales para mantener una piel sana

Mantener una piel hidratada y nutrida, así como elegir un estilo de vida saludable pueden ayudar a retrasar el envejecimiento natural e, incluso, “modificar el curso de algunas enfermedades como el acné, la psoriasis o la dermatitis atópica“, señala la dermatóloga Paloma Cornejo Navarro en Fundación Piel Sana.

Hay decenas de vitaminas, cada una de ellas destinada a fortalecer y mejorar un aspecto concreto de nuestro organismo. Estas son esenciales para conseguir una piel sana:

  • Vitamina A: Ayuda a mantener los niveles de colágeno, protegiendo a las células del daño solar; a reducir las líneas finas y las arrugas y a prevenir el acné y la sequedad en la piel. Se puede encontrar en calabazas, mandarinas, tomates, albaricoques, zanahorias, espinacas, yemas de huevo, alga espirulina y alfalfa germinada. Puede tomarse como suplemento y es un ingrediente en muchas cremas antienvejecimiento.
  • Vitamina B2: Es indispensable en el proceso de curación de las heridas, favoreciendo una mejor cicatrización. Además, combate la seborrea y realiza una función protectora ante la inflamación cutánea. Se incluye en la leche y sus derivados (yogur, queso), huevos, carnes, pescados, hígado, legumbres y frutos secos (almendras, nueces). Asimismo, se puede encontrar en numerosas cremas hidratantes, pues evita que la piel se cuartee, sobre todo la de los labios y las manos.
  • Vitamina B3: Participa en la síntesis de la queratina, la proteína que da estructura a la piel, y puede ayudar a curar las células dañadas y mejorar la hidratación. También protege y prepara la piel para tomar el sol. Está en carnes, pescados, vísceras, cereales integrales y frutas disecadas. También se emplea a menudo en cremas para reducir las arrugas y mejorar el aspecto de las pieles acnéicas.
  • Vitamina B9: Interviene en la renovación celular, ayudando al crecimiento y recomposición de los tejidos. Participa junto con la vitamina C en la creación y aprovechamiento de las proteínas y, por tanto, ayuda a tener un aspecto joven y saludable en la piel. Se puede obtener a través de los vegetales de hoja verde, las legumbres, las frutas, los cereales de desayuno enriquecidos, el hígado y la levadura de cerveza.
  • Vitamina C: Activa las defensas de la piel y es indispensable para la formación del colágeno, proteína que constituye el tejido cutáneo y le otorga sostén. Asismismo, puede ayudar a prevenir o aclarar las manchas de la edad cuando se emplea de manera tópica. Mandarinas o frutas cítricas, papayas, perejil, pimientos, kiwis y fresas son excelentes fuentes de vitamina C.
  • Vitamina D: Ayuda a producir células saludables en todo el cuerpo y es una de las vitaminas clave para el mantenimiento de la piel. Puede contribuir a mantener el tono de la epidermis y prevenir algunas afecciones como la psoriasis. Se obtiene de pescados azules, el hígado, el queso, las setas, algunas algas, la levadura y la yema de huevo. Asimismo, hay muchos productos lácteos, margarinas, cereales de desayuno o bebidas vegetales que están enriquecidas con esta vitamina. No obstante, la luz solar es la fuente más conocida de esta vitamina y, por ello, se recomienda 10 minutos de exposición cada día.
  • Vitamina E: Es un importante antioxidante. Protege y ayuda a mejorar el tejido celular, contrarresta con eficacia el envejecimiento y favorece la circulación sanguínea.
    La vitamina E se encuentra fundamentalmente en aceites vegetales, en el germen de los cereales integrales, semillas de girasol, almendras y nueces. Si se aplica de forma local, estimula la microcirculación de la piel.
  • Vitamina K: Es esencial en el proceso del flujo sanguíneo y la coagulación, participando en la curación de heridas, estrías, arañas vasculares, manchas de la edad y círculos debajo de los ojos. Se halla en muchas verduras de hoja verde y en el brócoli, coliflor, coles de Bruselas y, en cantidades más pequeñas, en pescado, carne y huevos. Se puede usar de manera tópica para tratar la rosácea y reducir los moretones y la inflamación, así como para disimular cicatrices después de la cirugía.

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