Síntomas en el embarazo: así cambian por trimestre

Mujer embarazada se toca la tripa
A lo largo de las 40 semanas de gestación, el cuerpo vive diferentes transformaciones

Las cuarenta semanas que dura este periodo no son iguales, aunque pueden compartir distintos síntomas

Sonia Navarro
Se lee en 7 minutos

El cuerpo de la mujer vive numerosos cambios durante los meses que dura el embarazo. La gestación conlleva una serie de transformaciones que se hacen visibles a través de diferentes síntomas. Las cuarenta semanas que dura este periodo no son iguales, aunque pueden compartir distintos síntomas. El crecimiento del feto dentro del útero provoca distintas reacciones en el cuerpo que se van mostrando a medida que avanzan las semanas.

Conocer estos cambios es muy importante para vivir un embarazo pleno, en caso de duda, siempre se puede consultar con un profesional médico para que resuelva cualquier cuestión que pueda surgir.

Síntomas en el embarazo en el primer trimestre

Desde el momento en el que se produce la fecundación hasta el parto, el cuerpo va viviendo un tránsito que comienza en las primeras semanas de gestación. Los expertos de la Sociedad Americana de Ginecología señalan que los primeros síntomas pueden comenzar una semana después de la concepción.

Leve sangrado. Aproximadamente una semana después de la fecundación se puede producir un leve sangrado que se debe a la implantación del embrión en el útero. Este proceso suele ocurrir entre los 6 y 12 días tras la inseminación del óvulo por el espermatozoide.

Ausencia del periodo. Otro de los síntomas más comunes en el primer trimestre del embarazo es la ausencia del periodo, aunque desde la Sociedad Americana de Ginecología apuntan a que algunas mujeres pueden presentar una menstruación más corta y leve en estos primeros meses de embarazo.

Náuseas y vómitos. Estos son dos síntomas que aparecen entre la segunda y octava semana tras la fecundación. Las náuseas y vómitos suelen estar más presentes a primera hora de la mañana, siendo el común denominador en muchas embarazadas. Estas suelen desaparecer al finalizar el primer trimestre.

Pechos hinchados y sensibles. La sensibilidad al tacto y la hinchazón en los pechos son síntomas que comienzan a aparecer en este primer trimestre del embarazo. Los cambios en la zona de los senos pueden comenzar solo una semana después de que se haya producido la concepción.

Fatiga y cansancio. El cansancio es un síntoma asociado a los cambios hormonales que experimenta el cuerpo de la mujer en el primer trimestre del embarazo. Esto se debe al aumento de los niveles de progesterona y al esfuerzo que realiza el cuerpo para apoyar el embarazo. Normalmente, esta sensación de cansancio desaparece a partir del segundo trimestre, pudiendo volver a medida que se aproxima la fecha en la que sale de cuentas la embarazada.

Rinitis. Este síntoma afecta a una media del 20 por ciento de las embarazadas y puede mantenerse durante todo el embarazo. Su aparición se debe a los cambios hormonales que vive el cuerpo de la mujer en los que se aumenta la vascularización de las mucosas, entre ellas las de las vías respiratorias.

Además, una investigación publicada en Elsevier apunta a que casi el 90 por ciento de las mujeres experimentan alguno de estos síntomas dentro de las 8 semanas después del último periodo.

Síntomas en el embarazo en el segundo trimestre

En el segundo trimestre del embarazo los síntomas como las náuseas y el cansancio suelen desaparecer para dejar paso a otros en los que el crecimiento del abdomen es el más evidente. Durante este trimestre, ya se podrán comenzar a sentir los primeros movimientos del feto. Los síntomas del embarazo las semanas 13 a 28 son los siguientes:

Dolor de espalda. El aumento de peso, los cambios hormonales y la relajación de la musculatura de la zona abdominal provocan dolores de espalda que se presentan, sobre todo, en la zona lumbar.

Sangrado de encías. La gingivitis es un síntoma que se hace evidente en las embarazadas debido al aumento de la progesterona y la proteína CRP.  Un equipo de odontólogos de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia realizó un estudio en el que determinaba que, transcurridos dos meses tras el parto, los niveles de esta proteína y de la progesterona retomaban sus valores normales, por lo que estos problemas periodontales desaparecían.

Crecimiento del vello. El aumento de hormonas masculinas (andrógenos) provoca que pueda aumentar la cantidad de vello oscuro en el cuerpo de la mujer. Este síntoma puede mantenerse durante el segundo trimestre y el tercero hasta después del parto.

Acidez de estómago y estreñimiento. La progesterona que libera la placenta durante el embarazo provoca distintos síntomas a nivel digestivo. Los niveles altos de esta hormona hacen que el músculo encargado de cerrar la comunicación entre el esófago y el estómago, el cardias, se relaje, permitiendo un mayor reflujo. En cuanto al estreñimiento, este se debe a que la progesterona ralentiza el sistema digestivo y el tránsito intestinal.

Hemorroides. La inflamación de las venas presentes en el ano puede comenzar a aparecer en el segundo trimestre dado el aumento del útero, este ejerce una mayor presión sobre esta zona provocando la aparición de hemorroides.

Manchas en la piel. El aumento de la melanina en algunas zonas de la cara puede provocar la aparición de manchas en la zona del labio superior, nariz y mejillas. Además, en este segundo trimestre se presenta la línea nigra, una mancha oscura que parte del ombligo y termina en la zona del vello público, y que desaparecerá tras el parto.

Varices y arañas vasculares. La circulación lenta en las piernas y el aumento del flujo en el torrente sanguíneo se suma a la dilatación de las venas que provocan estas varices y arañas vasculares.

Diabetes gestacional. Algunas mujeres pueden presentar en el segundo trimestre niveles alterados de insulina en sangre. Esto se debe a que pueden padecer un desorden que se denomina diabetes gestacional. Expertos del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital de Ticomán (Ciudad de México) llegaron a la conclusión de que suele afectar entre al 2 y el 5 por ciento de los embarazos normales. Apuntan que deben revisarse los niveles de azúcar en sangre desde la semana 12 y que dos semanas después del parto los niveles de insulina vuelven a la normalidad, por lo que deberán ser suspendidos todos los tratamientos de reciba la paciente para esta diabetes.

Síntomas en el embarazo en el tercer trimestre

En esta etapa final del embarazo, las mujeres suelen presentar síntomas relacionados con el avanzado estado de gestación. El cuerpo se prepara para el alumbramiento a través de distintos mecanismos que, muchas veces, pueden confundir a la gestante sobre si está ya de parto. Estos son los síntomas más comunes en el tercer trimestre del embarazo:

Contracciones de Braxton-Hicks. Estas contracciones se producen cuando las fibras musculares del útero se tensan y se relajan. Están presentes durante todo el embarazo, pero no se hacen más evidentes hasta este último trimestre. Expertos de la Universidad de Buffalo y del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Estatal de Louisiana afirmaron que “las contracciones de Braxton Hicks son la forma en que el cuerpo se prepara para un verdadero trabajo en el parto, pero no indican que el trabajo de parto haya comenzado o vaya a comenzar”. Además, destacan que estas contracciones son más intensas cuando “la mujer está muy activa, cuando la vejiga está llena, después de la actividad sexual y cuando la mujer está deshidratada”.

Pies y tobillos hinchados. La retención de líquidos que se produce durante el embarazo provoca que los pies y los tobillos de la embarazada se hinchen. Aunque se puede manifestar desde el segundo trimestre, el aumento del útero y la presión que ejerce este sobre la circulación en las piernas hace que se note mucho más en este último trimestre.

Ganas frecuentes de orinar. La presión que ejerce el útero sobre la vejiga, además de la mayor actividad de los riñones, hacen que las ganas de acudir al baño aumenten. Este síntoma se puede presentar también en el primer trimestre, pero es en el último cuando las embarazadas lo notan más, sobre todo, por la noche, ya que aumenta el flujo renal.

Dificultad para respirar. El útero hace que el diafragma ascienda en las últimas semanas de la gestación, esto puede llevar a que la mujer perciba una sensación de dificultad para respirar. Algo que también puede manifestarse en los primeros meses cuando el útero comienza a aumentar de tamaño.

Problemas para dormir. En este tercer trimestre, muchas mujeres experimentan problemas para conciliar el sueño debido a los calambres y pinchazos que pueden sentir en las piernas cuando están en reposo. Además, el movimiento fetal aumenta a medida que se acerca la fecha del parto, algo que también dificulta el sueño.

Todos estos síntomas son efímeros y desaparecen a medida que va transcurriendo el embarazo y el parto. Aún así, siempre es recomendable contactar con su ginecólogo para resolver cualquier duda que pueda surgir durante este periodo.

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Apoteka está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.

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