¿Son seguros los probióticos durante el embarazo y la lactancia?

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Tomar probióticos durante el embarazo es positivo para la madre y para el bebé.

Los probióticos son útiles para tratar algunas patologías digestivas y su uso es cada vez más común

Andrea Pérez
Se lee en 3 minutos

Se calcula que la microbiota intestinal de una persona que pesa 70 kilos se compone de más de 100 billones de microorganismos. Por ello, el empleo de probióticos y de prebióticos para tratar diversas enfermedades y mantener una microbiota intestinal en buen estado gana cada vez más protagonismo. En este artículo, los expertos abordan si se pueden tomar probióticos durante el embarazo y en qué casos.

"Los organismos probióticos se emplean en un abanico muy amplio de situaciones, que incluye individuos sanos, personas sanas pero en una situación especial (bebés, mujeres embarazadas o lactantes, ancianos…) y otras con patologías de distintos tipos y severidades", explican desde la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac) y la Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos (Sepyp) en su 'Guía de actuación y documento de consenso sobre el manejo de preparados con probióticos y/o prebióticos en la farmacia comunitaria'.

No obstante, los especialistas señalan que hay que tener en cuenta otros factores como el microorganismo en cuestión, el nivel de exposición, la forma de administración o el estado de salud del hospedador, entre otros.

¿Qué son los probióticos?

En este documento se recoge la definición más consensuada de los probióticos, que procede de la Organización Mundial de la Salud (OMS):

"Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del hospedador", afirman desde dicho organismo.

De hecho, en cuanto al uso de probióticos durante el embarazo y la lactancia, desde Sefac y Sepyp, indican que "ayuda al desarrollo de la microbiota intestinal del futuro lactante e incluso podrían disminuir la incidencia de alergias".

Usos de los probióticos

En la guía de ambas asociaciones se detalla para qué se suelen utilizar los probióticos. Hay evidencias científicas de que funcionan para las siguientes patologías:

  • Son útiles en enfermedades inflamatorias intestinales como colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn, tanto para impedir sus crisis como el mantenimiento de la remisión. "Los probióticos regulan el proceso inflamatorio y restablecer el equilibrio de la microbiota intestinal. De esta forma, se incrementa el número de especies 'protectoras' y disminuyendo la carga patógena", apuntan los expertos.
  • Tratamiento y prevención de la diarrea.
  • Para alergias, en la prevención de la dermatitis atópica.
  • Los pacientes con síndrome de intestino irritable logran reducir la distensión abdominal y las flatulencias con los probióticos. Es decir, se produce el alivio de numerosos síntomas.
  • Mejora la digestión de la lactosa y la intolerancia a esta sustancia.
  • Los especialistas recomiendan su uso para el cólico del lactante ya que actúa sobre la alteración de la microbiota, mejora la motilidad intestinal y disminuye la inflamación de la zona.
  • Erradicación de la bacteria helicobacter pylori. No obstante, los probióticos deben consumirse como terapia coadyuvante al tratamiento farmacológico convencional.
  • Aunque se necesitan más estudios, en estreñimiento de población adulta se ha demostrado que tienen un efecto positivo a la hora de mejorar la frecuencia defecatoria y la consistencia de las heces.

En las farmacias se pueden encontrar numerosos probióticos. El farmacéutico ayudará a elegir el que más conviene a cada paciente.

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Apoteka está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.

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