¿Cuáles son los efectos de mezclar aspirina y alcohol?

aspirina y alcohol

Mezclar aspirina y alcohol tiene consecuencias en nuestro estómago.

Tomar aspirina con alcohol puede agravar los efectos secundarios del propio fármaco

Andrea Pérez
Se lee en 3 minutos

Combinar alcohol con medicamentos no suele ser una buena opción. Aunque no lo percibamos, esta mezcla puede afectar de forma interna a nuestro organismo, atacando órganos determinados. En este artículo, detallamos qué ocurre cuando se toma alcohol al mismo tiempo que aspirina.

Tal y como detalla la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), la aspirina o ácido acetilsalicílico pertenece al grupo de antiagragantes plaquetarios. "Las plaquetas son unos componentes de la sangre, más pequeños que los glóbulos rojos y blancos, que se agregan cuando la sangre coagula. Al prevenir dicha agregación, los antiagregantes plaquetarios reducen la posibilidad de que se produzcan coágulos sanguíneos (trombos)", señalan los expertos.

La aspirina forma parte del botiquín de muchos hogares y se suele tomar para reducir el dolor, bajar la inflamación o disminuir la fiebre.

Mezclar aspirina y alcohol

Desde la Aemps señalan que no se debe tomar aspirina si se ha tomado alcohol. Concretamente, explican que si el paciente consume de forma habitual alcohol (tres o más bebidas alcohólicas: cerveza, vino, licor, etc. al día), este medicamento "le puede provocar una hemorragia de estómago".

Asimismo, indican que la forma correcta de ingerir la pastilla es con un vaso de agua, preferentemente en ayunas y al menos una hora antes de las comidas.

Efectos secundarios de la aspirina

Además, hay que tener en cuenta que este medicamentos tiene también otros efectos secundarios que podrían verse agravados si le añadimos alcohol. Los especialistas los clasifican de la siguiente forma:

  • Efectos adversos frecuentes: mareos, ruidos en los oídos, sangrado nasal, rinitis, dolor gastrointestinal, sangrado del tracto urinario, erupción cutánea e inflamación gastrointestinal.
  • Efectos adversos poco frecuentes: hipersensibilidad, sangrado en el cerebro, congestión nasal, urticaria e insuficiencia hepática.
  • Manifestaciones secundarias raras: reacción anafiláctica, perforación de úlcera gastrointestinal, fallo renal agudo y anemia hemorrágica.

"En tratamientos de larga duración y con dosis altas, pueden aparecer: mareos, ruidos en los oídos, sordera, sudoración, cefalea, confusión, y problemas de riñón. Habiéndose notificado casos de insuficiencia renal y de fallo renal agudo", subrayan desde la Aemps.

¿Quién no debe tomar aspirina?

Por otro lado, hay grupos de población que no pueden tomar esta medicación, ya que son propensos a sufrir los efectos adversos nombrados. En este sentido, los médicos indican que no pueden consumir aspirinas:

  • Los alérgicos al ácido acetilsalicílico o a alguno de los demás componentes de este medicamento.
  • Si se tiene o se ha tenido asma tras haber tomado este fármaco.
  • Si se ha tomado algún antiinflamantorio o aspirina y se ha presentado alguna reacción alérgica con síntomas similares al asma: ahogo, pitidos al respirar, tos o dificultad para respirar.
  • Los pacientes con úlceras gastroduodenales agudas o molestias gástricas no se les recomienda.
  • Las personas con antecedentes de hemorragia o perforación gástrica tras el tratamiento con aspirina.
  • En el caso de que se tenga hemofilia o problemas de coagulación sanguínea.
  • Si se tiene enfermedad grave de riñón o hígado (insuficiencia renal y/o hepática)
  • Las personas con enfermedades graves de corazón.
  • Las embarazadas en su tercer trimestre.
  • Los menores de 16 años, a no ser que se tenga una indicación médica expresa.
  • Si se está en tratamiento con fármacos para la coagulación (anticoagulantes orales).

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Apoteka está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.

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