Fotoprotección: cómo protegerse del sol desde la infancia hasta la vejez

Entre el 50 y el 80% de la exposición solar se recibe entre los 18 y 21 primeros años de vida.

Utilizar gafas homologadas y fotoprotectores evitarán daños solares irreversibles

Andrea Pérez
Se lee en 3 minutos

Será necesario repetirlo una, dos, tres y hasta mil veces: protegerse del sol es fundamental. No importa la edad que tengas porque en cada momento de la vida la fotoprotección y prevención del daño solar es esencial, tal y como subrayan desde el Consejo General de Farmacéuticos (Cgcof). De la mano de estos expertos, desgranamos cómo cuidar de nuestros ojos y piel para protegerlos del sol en las diferentes etapas de la vida.

Fotoprotección en niños

“Los efectos dañinos de la radiación son acumulativos e irreversibles”, explican los especialistas, de ahí la importancia de proteger a los más pequeños del sol. De hecho, apuntan que entre el 50 y el 80 por ciento de la exposición solar del individuo se recibe entre los 18 y 21 primeros años. A continuación explicamos las pautas a seguir en ojos y piel, indicadas en la campaña de Fotoprotección del Cgcof:

  • Ojos: los ojos de los niños son muy sensibles. Por ello, se recomienda no exponer a los menores de 6 meses a la luz solar; de seis meses a tres años se aconseja llevar gafas de sol con una buena sujeción y a partir de los 3 años hasta la edad adulta, llevar gafas de sol en todas las actividades al aire libre.
  • Piel: respecto a la piel, los fotoprotectores en niños tienen que ser resistentes al agua, al rozamiento y al sudor. “La exposición sistémica a sustancias de aplicación tópica es superior en los niños y justifica la recomendación de protectores solares con filtros físicos (rebotan la radiación)”, concretan los expertos.

Fotoprotección en adolescentes

Por su parte, los adolescentes son un grupo especial. En su caso, hay que tener en cuenta particularidades como el uso de dispositivos electrónicos o la práctica de deportes al aire libre.

  • Ojos: el uso frecuente de los aparatos electrónicos está incrementando el número de casos de ojo seco. Por lo tanto, conviene reducir las horas delante de estos dispositivos. Asimismo, para garantizar la máxima seguridad, los adolescentes deben llevar gafas de sol adecuadas cuando realicen deportes al aire libre o deportes de nieve.
  • Piel: los farmacéuticos apuestan por enseñar a los adolescentes la regla de la sombra: “El sol es más peligroso cuanto más pequeña es la sombra del individuo en relación con la altura. El riesgo se reduce a mayor longitud de sombra”. En esta misma línea, alertan de los riesgos del uso de las cabinas de bronceado.

Fotoprotección en adultos y ancianos

Por último, la fotoprotección no se puede olvidar en edades adultas, ya que es cuando más patologías cutáneas pueden aparecer e incluso cáncer de piel. En este sentido, el Cgcof apunta los siguientes datos:

  • Ojos: este grupo de población debe tener especial cuidado con la mediación que toman y la prevención de problemas oculares como cataratas. Deben utilizar gafas de sol con filtros UV homologados, hidratar los ojos y realizar revisiones periódicas de la vista.
  • Piel: los farmacéuticos advierten de que algunos medicamentos son fotosensibilizantes como los antiacneicos, antihistamínicos, anticonceptivos orales, antidepresivos, antiinflamatorios, etc. Además, el uso de lámparas de luz UV en el secado de los esmaltes acrílicos está provocando un aumento de casos de cáncer de piel en los dedos. Por lo tanto, se recomiendan las manicuras tradicionales o la aplicación de fotoprotector 50+ al menos 15 minutos antes de la sesión.

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Apoteka está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.

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